Arbol mío
Pobre árbol mío que intentas crecer.
Crecer así, en el frío ambiente
Con flores, escondiendo hojas
Color rosa, protegiendo follajes
Frío cruel interceptando maravillas
Transición lógica, al cabo fugaz
Tiempo insensato estorbas mi goce
Nunca podrá ganar tu desafío
Arbol mi amigo, me traes fulgor
Me haces ganar fuerza e inspiración
Mañana mismo te inmortalizaré
Te plasmaré en un lienzo, te esculpiré
Cantaré ante tu ardua lucha diaria
Resistiendo los embates de los vientos.
Azules lágrimas que lastiman tus sentidos
Criaturas necias que anidan tus horquillas
A veces pienso que eres un guerrero.
Inmortal guerrero, indómito, sombrío
Eres fiel al defenderme de lo atroz.
Lo ardiente, lo voraz que de lo alto viene.
Sin duda el contraste colorido de fachada
Fragancia urbana, romántica y sutil poesía
He de corresponder tu leal presencia
Te adornaré, haré de ti la variedad pictórica
Lucirás así, tu natural y majestuoso perfil
Resaltará tu gracia e impecable postura
Centinela invencible de divina figura
Me ofreces tu amor, a cambio de nada
Desde el cielo luces en un fondo verde
Te hace resaltar tu perimetral penumbra
Un perfecto círculo que te da semblante
Dentro de un espacio humano tambaleante.
Eres testigo ocular de oscuras pretensiones,
y mientras haces a un lado tus penales
Pronuncias con sabio afán tu veredicto:
Localizar vacíos, cubrirlos de belleza.
Dejar al pájaro veloz posar tu rama
Darle cobijo, una fuente, un escenario
Hacerlo feliz, deleitándote con su canto.
Es para ti y para mi, del Celestial Arcano.
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